UNA MANERA DIFERENTE DE VIVIR

Así han titulado las personas del Centro de Día a su último relato escrito durante el taller de Vivir sin Red donde se abordan aspectos relacionado con la enfermedad y sus vivencias, como el estigma, autoestigma, autoestima e indagan en grupo en sus propias capacidades. En este relato cada persona aporta sus diferentes experiencias relacionadas con su sufrimiento y también con su proceso de entrada en un recurso de Salud Mental como el Centro de día.

UNA MANERA DIFERENTE DE VIVIR. ASÍ SOMOS NOSOTROS.

En un centro de día los usuarios tenemos en común que tenemos una enfermedad psiquiátrica crónica. Esto a veces nos provoca mucho malestar, algunos escuchamos voces que nos hacen mucho daño, o tenemos sensaciones extrañas que nos hacen sufrir. 

En el centro hay educadores, psicóloga y terapeuta y cada uno de ellos tienen tutorizados con los que hablan sobre los talleres que aquí realizan. Cada taller tiene un fin, pero en resumen es ayudar a desarrollar a la persona psicológicamente. Los talleres nos ayudan a conocer aspectos de nuestra enfermedad y dirigir nuestros pasos en positivo. Los profesionales son buenas personas que se dedican, con cariño, por entero a nosotros, también nosotros tratamos de recibir su orientación para seguir desarrollándonos por el buen camino. Nos ayudan a defender mejor nuestros derechos sin olvidar nuestras obligaciones. A veces también nos reunimos fuera del centro y salimos.

El centro de día es un entorno armonioso, donde hacemos actividades que también nos hacen pasar el tiempo; Algunas actividades son, Tertulia, ocio, revistas, anti-estigma, cocina, juegos, salidas, terapias familiares, psicomotricidad, asambleas, literatura, reuniones, talleres artísticos, psicoterapia, piscina, baloncesto, cine-forum…

En estos centros intentamos integrarnos en la sociedad, que nos suele mantener aislados por no estar bien vistos. En el centro nos preparamos para afrontar algunas situaciones cotidianas, incluso a prepararnos para que en un futuro podamos trabajar y ser autosuficientes, pues tenemos motivaciones y luchamos para ver más allá de nuestra enfermedad.

A continuación se explica cómo hemos vivido el proceso desde la entrada en el recurso hasta la actualidad y nuestro día a día con la enfermedad.

Cuando empecé lo pasé bastante mal, no sabía cómo actuar con los demás compañeros, tenía un diálogo vulgar y malo, con mi familia siempre estaba serio, algunos de mis compañeros me caían muy pesados, yo tenía mal aspecto, venía sin asearme mucho. Aquí con el tiempo fui retomando mi historia, fui conociendo a educadores y compañeros, ahora yo sé cosas de ellos y ellos de mí.

El ir al centro a veces a algunos de nosotros nos deprime, a la mayoría le gusta, pero a veces se te puede hacer pesado cuando acudes mucho. Solo queremos mostrar nuestra manera de sentir.

Yo al principio estaba más medicado y era más tímido, ahora me siento más a gusto y voy hablando más con la gente, me siento de mejor humor que antes.

El centro de día en principio me lo tomé como una válvula de escape y con el tiempo me he ido sintiendo más a gusto y entretenida.

Aquí perdí los miedos a hablar, aunque el proceso fue lento, se portaron muy bien conmigo. A veces no estoy nada mal pero también hay momentos en que vuelvo a meterme en mi mundo y a sentirme apagado y sin esperanza.

Cuando mi doctora me dijo que tenía que ir a un centro de día no me hizo mucha gracia, pero me dijo “tu prueba y luego si no te gusta hablamos”. Empecé viniendo con ayuda porque no era capaz de coger el autobús, después, aún sin fuerzas, comencé a venir sola, me daba miedo pero me fui haciendo a venir al CD donde mis compañeros contaban más o menos lo que a mí me pasaba. Los profesionales nos ayudaron a sentirnos “normales” ya que en aquel momento yo me sentía “enferma”.

Mi comienzo en el centro fue hace 8 años, al principio, te sentías un poco asustado, sufría delirios, que a veces son cíclicos, y tuve varios internamientos. A veces, cuando llegamos al centro tenemos miedo, pero lo que los compañeros cuentan se parece a lo que nos pasa a cada uno. Al empezar a relacionarme con la gente, fue diferente, empezaba a abrirme. La colaboración de los profesionales es fenomenal, pues ellos nos dan armas para ir dando soluciones.

Mi proceso de evolución desde que entré es el mismo, no avanzo, no me sirve, sigo igual, me entretengo pero siento que pasa el tiempo sin hacer nada. A veces el tratamiento (medicación) nos impide hacer cosas. A veces no encuentras soluciones, te sientes muy pasivo y solo te queda tener un poco de esperanza.

En esta enfermedad se sufre mucho porque tienes ideas que no sabes si son verdad o mentira, y piensas “maldita enfermedad”. A mí me cuesta mucho venir al centro, aquí hay personas nobles, aunque te piden mucho tabaco pero hay compañerismo, la gente te saluda, te sonríe…

Aquí no se rivaliza como en un trabajo, cada uno aporta y hace lo que puede, desarrollando nuestros saberes, y al final de día siempre sale uno con positividad. Aquí he encontrado personas solidarias y comprensivas que me ayudan. La gente es muy sensible y nos afecta la opinión de la sociedad sobre nosotros.

Personalmente, las personas que he conocido en el centro son buenas y generosas. No he conocido personas agresivas, más bien, personas serias. Aquí hay gente también que habla mucho pero otros que no hablan nada.

En el centro somos como una especie de familia un poquito grande. Nos apoyamos y damos talleres de psicoterapia donde nuestros problemas los tratamos entre todos.  He encontrado en este centro personas majísimas que por las injusticias de la vida que les han tocado pasar son personas súper luchadoras.

Mientras escribo esto, estoy sentado con dos compañeros y amigos que son muy buenas personas y las experiencias del centro les hacen mejores pues nos ayudamos entre nosotros.

Con este artículo pretendemos luchar contra el estigma y trabajar por la sensibilización mediática hacia el colectivo…

Me gustaría que se trataran las noticias con enfermedad mental con información veraz y contrastada, y que no buscaran solo el sensacionalismo. Tampoco me gusta que solo resalten los asesinatos o hechos violentos que se producen por personas con enfermedad mental, porque son los menos o así lo dicen las estadísticas. Aquí intentamos ofrecer otro punto de vista.

La investigación que se publica en «Law and Human Behavior», muestra que de los 429 delitos cometidos por personas con trastornos mentales graves, sólo un 7,5% se relaciona directamente con los síntomas de la enfermedad. Esto significa que 32 de ellos estaban relacionados y los 397 restantes estaban relacionados con otras causas ajenas a los síntomas de la enfermedad.

 

Las personas con enfermedad mental no somos especialmente agresivos, hay más agresividad en la sociedad en general. Somos personas normales que no hacen daño a nadie y tratamos de llevar una vida normal. Los medios toman el tema de forma tremendista y casi siempre lo asocian a crímenes.  Es más frecuente que nos hagamos daño a nosotros mismos que a los demás.  Hay personas con enfermedad mental que llevan vidas normales, que tienen mujer, marido, hijos, nietos… que trabajan etc.

Las noticias que relacionan enfermedad mental con peligrosidad nos provocan miedo de uno mismo, o en la familia. Pensamos que nosotros pudiéramos ser peligrosos y eso nos provoca mucha angustia. A veces lo que ocurre cuando hablas de tus angustias, voces o de tus sensaciones, la gente no te cree o se ríe de ti, cuando en realidad lo estás pasando muy mal. Hace que nos preguntemos “¿sentirnos bien, puede ser?”

No deberíamos ser rechazados o discriminados en la sociedad o en los trabajos. Se debe apoyar a las personas enfermas para que puedan integrarse. Necesitamos comprensión y cariño, crear ocupaciones adecuadas para mejorar nuestra independencia, como se trabaja en el Centro de Día. Por eso nos gustaría que hubiera más centros de día y más recursos por toda España. Es muy importante la solidaridad y el compromiso político, pues somos personas con los mismos derechos humanos que el resto.

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Acerca de centrodediavillalba

Centro de día dedicado a la Salud Mental de las personas que experimentan algún tipo de sufrimiento psíquico
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